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lunes, 27 de abril de 2015

EL ASTRODOME DE HOUSTON; A 50 AÑOS DE DISTANCIA



En un tiempo fue considerada la octava maravilla del mundo…            


Por Horacio Ibarra

El Astrodome fue la casa de los Astros de Houston a partir de la campaña de 1965 y hoy, 50 años después de haber sido considerado la “Octava Maravilla del Mundo”, el majestuoso inmueble sigue en pie pero condenado a la demolición al no poder ser convertido en Centro de Convenciones y sede de otros eventos.

Los Astros comenzaron su participación en la Liga Nacional en 1962 jugando en el Estadio Colt, un parque de estructuras metálicas desmontables con capacidad para 32 mil aficionados y a partir del 9 de abril de 1965 tuvieron su primer encuentro en la joya arquitectónica que hizo historia al ser el primer estadio techado con aire acondicionado del mundo.

Haciendo un paréntesis diremos que el Estadio Colt fue trasladado a la ciudad de Torreón, convirtiéndose en el parque Mecano, siendo casa de los Algodoneros de Unión Laguna de 1975 a 1981 y más tarde trasladado a la ciudad de Tampico, haciendo un alto en la ciudad de Monclova (1982). “El millón de tuercas”, como se le llamó terminó su vida en el puerto tamaulipeco.  

La construcción del Astrodome se dio de 1963 a 1965 con un costo de 135 millones de dólares, un digno escenario con capacidad para 67, 925 espectadores y una cúpula monumental que era como una especie de reto para los grandes bateadores de su época.

El primer batazo que alcanzó el techo fue un cañonazo disparado por Mickey Mantle en un juego de exhibición entre Astros y Yanquis de Nueva York, más tarde Hank Aaron igualó la hazaña.

El maravilloso Astrodome de Houston fue un estadio espectacular en  donde estrellas del calibre de Joe Morgan, Cesar Cedeño, J. R. Richard. José Cruz, Nolan Ryan, Craig Biggio y Jeff Bagwell se entregaron y mostraron lo mejor de sus carreras en la carpa grande.

Además de ser casa de los Astros, el fabuloso Astrodome fungió como sede también de los Petroleros de Houston, equipo perteneciente a la NFL, hasta el 21 de diciembre de 1996 que jugaron su último partido en ese lugar. La estancia de los Astros se prolongó hasta el 9 de octubre de 1999. Desde entonces a la fecha el singular inmueble ha permanecido intacto, aunque en el 2003 se realizó un rodeo espectacular y su cierre definitivo oficial se dio un año más tarde.

En el 2013 se vendieron asientos y pequeños fragmentos del césped, mientras se estudiaba convertirlo en Centro de Convenciones y lugar para otros eventos, lo cual tendría un costo entre 29 y 78 millones de dólares.

En la actualidad los Astros juegan en el Minute Maid Park desde el 30 de marzo del año 2000, estadio que primero se llamó Enrod Field y más tarde Astros Field, pero en la memoria de los aficionados texanos perdurará por siempre el recuerdo del Astrodome de Houston, la “Octava Maravilla del Mundo” que hoy permanece en el anonimato, pero que hace 50 años era lo más sobresaliente de las Ligas Mayores.

Indudablemente, el recuerdo del fabuloso Astrodome de Houston perdurará en forma perenne.     

martes, 21 de abril de 2015

108 COSTURAS Y LA ACADEMIA

Por Horacio Ibarra



¿Listo para tirar…?

La mañana lucía tranquila, en calma, aderezada con un sol resplandesciente y en la Academia de la Liga Mexicana de Beisbol parecía que solo los integrantes del grupo de mantenimiento se encontraban activos haciendo labores en el diamante. Eso es lo que se vislumbraba desde el camino lateral y su hilera de árboles reverdecidos que dan la bienvenida a los visitantes.

Sin embargo, en las oficinas de la mencionada institución había una persona encargada del área de jardines y parques deportivos del Instituto Tecnológico de Estudios Superiores compartiendo opiniones y puntos de vista con el Lic. Raúl Martínez Salazar, director de la escuela de beisbol, con la finalidad de mejorar los campos deportivos de la primera.

Afuera, en los pasillos superiores que se encuentran localizados frente a las instalaciones del Campo 1 había un grupo de personas dialogando, sugiriendo, poniéndose de acuerdo para el rodaje de la película “108 Costuras”, donde la voz de Fernando Kalife, director del proyecto, sobresalía sobre la de los otros ocho integrantes. Kalife ya tiene en su expediente la elaboración de las cintas 7 Días y 180º, las cuales fueron realizadas en el 2005 y 2010, respectivamente.

El grupo, en su mayoría venido desde la ciudad de México estaba integrada por siete hombres y dos mujeres, todos ellos responsables de cuestiones importantes de la cinta beisbolera que tendrá como base la Academia de Beisbol, Ing. Alejo Peralta y Díaz Ceballos.

Además del director y en gran parte autor del  proyecto, ahí se encontraba el productor, un asistente, el jefe de fotografía, locaciones y efectos especiales, en fin, todos con una labor determinada en la cinta de beisbol y que de alguna forma dará una atención especial a la Academia de la Liga Mexicana de Beisbol, a los Sultanes de Monterrey, así como a los Tomateros de Culiacán y Naranjeros de Hermosillo, culminando en el Dodger Stadium de Los Angeles, California.

El rodaje de la cinta está a cargo de la empresa mexicana Fábrica de Cine que preside Gastón Pavlovich, contándose con la participación del Gobierno del Estado de Nuevo León.

El inicio de la filmación ha comenzado y durante nueve días se estará grabando en la Academia de Beisbol, para lo cual  se habló y se solicitó el permiso correspondiente con el  C. P. Plinio Escalante Bolio, Presidente de la Liga Mexicana de Beisbol, quien aprobó el proyecto.

Dicha película será estelarizada por Ximena Navarrete, Kuno Becker y José Angel Bichir, quienes darán vida a Mauricio y Reynaldo, dos jóvenes que empiezan su trayectoria en el beisbol en localidades de Villa de Santiago (pueblo mágico), luego son inscritos en la Academia de Beisbol, para posteriormente ser subidos a los Sultanes, participando además con Tomateros y Naranjeros hasta llegar a las Ligas Mayores con los Dodgers de Los Angeles, en una trama sentimental que transcurre llena de bromas.

La cinta beisbolera comienza con una imagen estilizada a la salida del túnel del estadio de los Dodgers, oyéndose la frase “smart to trow” y enseguida cambia la escena a Villa de Santiago donde se escucha la voz de un chamaco que dice al otro; “¿listo para tirar…?

jueves, 16 de abril de 2015

ESPINO; EL HOMBRE DE LAS CUATRO ESTATUAS

Por Horacio Ibarra
Beto Avila podía presumir su estatua en las afueras del Deportivo Universitario de Veracruz que llevaba su nombre y Nelson Barrera podía hacer lo mismo en Campeche, pero Héctor Espino es el único beisbolista que podría ufanarse de contar hasta con cuatro estatuas en diferentes lugares.
Sí, el afamado beisbolista que falleciera en 1997 fue homenajeado por cuatro diferentes instituciones que honraron su memoria de una manera importante.
En Chihuahua, su tierra natal
 
La primera estatua colocada en su honor fue instalada en Chihuahua, su tierra natal. Eso aconteció el 10 de marzo de 1998. Esta se encuentra en la Unidad Deportiva, en un corredor que lleva al parque de beisbol Manuel L. Almanza, donde jugaban los Dorados.
La estatua cuenta con la siguiente leyenda:                                        
“La comunidad chihuahuense rinde homenaje al brillante beisbolista y distinguido chihuahuense que proyectó el beisbol en México y en el extranjero.
“El 10 de marzo de 1998 siendo Gobernador Constitucional del estado de Chihuahua el C. P. Francisco Barrio Terrazas”. 

 
La segunda en el Salón de la Fama                                                            
 
El Salón de la Fama del Beisbol Profesional ubicado en la ciudad de Monterrey fue la segunda institución en honrar su memoria.

Su estatua fue colocada después de la remodelación de 1997 y cuando el recinto abrió sus puertas al año siguiente ahí estaba la estatua del famoso Supermán de Chihuahua junto a la de Beto Avila, Fernando Valenzuela, Babe Ruth, Ty Cobb y Cy Young.
 
 
 
 
 
Hermosillo le rinde homenaje                                                          
 
La tercera estatua en su honor fue colocada precisamente en la entrada al estadio de los Naranjeros de Hermosillo que llevaba su nombre. Eso aconteció el 15 de octubre de 1998, de acuerdo a la colaboración de Jesús Alberto Rubio.

Su imagen aparecía rodeada de bates, como un homenaje de la afición al ilustre jonronero que dejara infinidad de páginas doradas en los libros de récords gracias a su portentosa ofensiva.

Esta fue instalada en una calle cercana al Estadio Sonora y tal parece va a ser reinstalada próximamente en el interior del nuevo inmueble.

Distinguido en el Estadio Monterrey                                                         
 
El cuarto reconocimiento fue brindado por la organización de los Sultanes de Monterrey el 20 de mayo de 1999 como parte de la celebración del 60 aniversario de la novena.
Cientos de personas se dieron cita en la explanada del Estadio Monterrey para atestiguar el importante homenaje ideado por la directiva del equipo regiomontano.
Ahí estuvo doña Carmen Vázquez de Espino, así como sus hijos Héctor y Gabriela, Daniel y Omar, quienes jugaban con Sultanes y  Tecolotes de Nuevo Laredo, respectivamente.
Sin duda alguna, Héctor Espino ha sido el mejor bateador del beisbol mexicano, tal como dice una de sus estatuas, razón de más para brindarle esa multitud de reconocimientos.

viernes, 10 de abril de 2015

PETE ROSE SIGUE EN EL CÍRCULO DE ESPERA


         Por Horacio Ibarra

El drama para Pete Rose continúa latente.

Sí, el legendario beisbolista que fuera acusado de apostar en el beisbol y posteriormente suspendido de por vida sigue en el círculo de espera, tratando de conseguir el perdón del Comisionado de las Ligas Mayores.

Con ello, el dueño de la marca de imparables de todos los tiempos tendría oportunidad de ser inmortalizado en Cooperstown, aunque todavía tendría que luchar contra los votantes tradicionalistas que podrían ponerle piedritas en el camino.


Bartlet Giamati

Rose fue expulsado del beisbol en agosto de 1989 por el entonces Comisionado Bartlet Giamati y desde entonces permanece en el limbo.

El integrante de la poderosa “Máquina Roja” de los años setentas, como se conociera a los Rojos de Cincinnati por su temible artillería que agrupaba a Joe Morgan, Ken Griffey, Johnny Bench, Tony Pérez y George Foster se convirtió en uno de los grandes ídolos de todos los tiempos por su entrega sobre el diamante.


Pete Rose 14, Joe Morgan 8 y Johnny Bench 5

El nativo de Cincinnati ha sido el pelotero más aguerrido, el más joseador, el de mayor entrega sobre el terreno de juego y su forma de jugar era sinónimo de triunfo. Sus barridas electrizantes sobre las colchonetas tratando de conseguir una base extra siguen siendo recordadas por los amantes del rey de los deportes que disfrutaron sus lances en el Estadio Riverfront de Cincinnati y en el resto de escenarios de la Liga Nacional.

¿Quién no recuerda aquella barrida en segunda base sobre Bud Harrelson, short stop de los Mets de Nueva York en el juego tres de la Serie del Campeonato de la Liga Nacional en 1973? Rose llegó como una tromba, una auténtica aplanadora echando fuera del camino al diminuto paracorto.  O cuando en el Juego de Estrellas de 1970 en la entrada doce colapsó al receptor Ray Foose para anotar. (https://www.youtube.com/watch?v=4Fj2B9z4Dbw)
Su forma de jugar era intensa, sin cortapisas, sin remordimientos. Sus deslizamientos en el pentágono eran la delicia de los espectadores.
Clásica barrida en home del formidable Pete Rose
El versátil pelotero jugó para los Rojos de Cincinnati y Filis de Filadelfia, con una leve parada con los Expos de Montreal, completando 24 temporadas en el viejo circuito.
 

Sus cifras son de primera línea en varios aspectos. Rose es el mejor en imparables, pero también es líder de todos los tiempos en juegos jugados con 3,562; apariciones, 15,890, y veces al bat con 14,053.




En 1963 acompañó a los Rojos de Cincinnati en una gira a la ciudad de México para enfrentarse a los Tigres capitalinos. Al final del calendario obtuvo el nombramiento de Novato del Año de la Liga Nacional.

Rose fue un jugador completo. El ganó tres títulos de bateo. En 1969 y 1970 obtuvo el Guante de Oro por su fildeo como segunda base, en 1973 fue nombrado el Jugador Más Valioso de la Liga Nacional, mismo nombramiento que le otorgaron al concluir la Serie Mundial de 1975.

En siete ocasiones fue líder de hits, cuatro veces de carreras anotadas, en cuatro ocasiones encabezó el renglón de veces al bat y en cinco oportunidades fue líder de juegos jugados.

Rose era intensidad sobre el terreno de juego. En 17 oportunidades estuvo en el Juego de Estrellas representando a la Liga Nacional, cubriendo cinco diversas posiciones como no lo ha hecho ningún otro pelotero. Primero fue seleccionado como segunda base, después como left fielder, posteriormente como right field, en otras ocasiones cubrió la tercera base y por último en la inicial. 

En 1986 tuvo su última temporada en Grandes Ligas vistiendo el uniforme de Cincinnati. Al retirarse dejó un promedio de bateo de .303 milésimas con 2,165 carreras anotadas, 4,256 imparables, 746 dobles, 135 triples, 160 cuadrangulares y 198 bases robadas.

Aquella noche fue histórica
El nativo de Cincinnati fue un grande del beisbol y el Templo de Inmortales de Cooperstown luce incompleto, le falta la placa de Pete Rose. El legendario beisbolista sigue en el círculo de espera. 

https://www.youtube.com/watch?v=Lr1z3Jq4tKA
 


jueves, 9 de abril de 2015

ANUAR CANAVATI

El hombre que salvó al béisbol mexicano

Por Horacio Ibarra

 

El inmortal Anuar Canavati, es y será por siempre recordado en nuestro beisbol, gracias a su aportación para que la Liga Mexicana pudiera pertenecer al Beisbol Organizado, hecho que pudo concretarse el 22 de enero de 1955.

El entonces propietario de los Sultanes de Monterrey realizó los trámites necesarios para que el circuito beisbolero mexicano quedara afiliado por siempre a éste organismo y así pudiera tener convenios con los clubes de Ligas Mayores.

El magnate chihuahuense logró el reconocimiento de los Altos Comisionados de Grandes Ligas y de la National Association, en éste caso con Happy Chandler y George Trautman, respectivamente, siendo distinguido en la Convención Nacional de las Ligas Menores a la que fuera invitado y compartiera mesa con Joe Dimaggio.   

De esta forma, la Liga Mexicana de Beisbol comenzaba una nueva etapa tras la salida de Jorge Pasquel, la aportación de Canavati  y la llegada de Alejo Peralta y sus Tigres capitalinos. 

Por la puerta grande

Su ingreso al rey de los deportes se dio en 1940 patrocinando el equipo Camisas Canavati en la Liga Invernal de Beisbol de Monterrey que contaba con cuatro equipos.

Las otras novenas eran: Casa Bremer, Hotel Bridges y Sección 19.

En compañía de su hermano Tofic manejaron el club Camisas Canavati, participando en cuatro o cinco temporadas.

En 1946 fue contratado por los Sultanes, y fue comisionado por don Miguel Margáin Zozaya, entonces presidente del Club de Beisbol Monterrey, para que hiciera un viaje a Estados Unidos con la finalidad de contratar un parador en corto. 

Equipo mexicano

Su personalidad impactante y su dedicación al rey de los deportes coadyuvaron para que el Gral. Manuel Reyes Iduñate, Director Nacional de Educación Física, lo comisionara en el invierno de ese mismo año de 1946, para integrar el equipo de beisbol que representó a México en la Serie Interamericana celebrada en Caracas, Venezuela. Ahí participaron los equipos de Estados Unidos, Cuba, Venezuela y por supuesto, México.

La Selección Mexicana portó el uniforme del Monterrey y es raro ver a Beto Avila vistiendo la franela del equipo regiomontano.

Canavati seleccionó como manager a Héctor “La Comadre” Leal, y entre sus jugadores estaban Ezequiel “Kelo” Cruz, Vinicio García, Zenón Ochoa, Jesús “Chucho” Torrijos, Beto Avila, Francisco “Zurdo“ Alcaraz, Alberto “Coty” Leal, Bernardo López, Pedro “Charrascas” Ramírez, Guillermo “Memo” López y otros peloteros, realizando tan buen trabajo que lograron llegar hasta las finales.
La idea de crear un campeonato que reuniera a los mejores equipos del Caribe fue idea del aficionado y hombre de negocios venezolano Jesús Carao.

La competencia fue previa a las Series del Caribe y se pretendía enfrentar a cuatro novenas en el invierno de cada calendario.

El torneo fue inaugurado el 18 de octubre de 1946, enfrentándose los equipos: Sultanes de Monterrey, representando a México; All Cubans, de Cuba; Brooklyn Bushwicks, de Estados Unidos y la Cervecería de Caracas, de Venezuela.

La primera edición de esa Serie Interamericana fue ganada por el conjunto estadounidense, que también se impuso en las siguientes tres ediciones, todas celebradas en Caracas. Pero en 1950, cuando se llevó a cabo el último de estos campeonatos, lo ganó el club anfitrión, el Cervecería de Caracas.

La respuesta del público a la Serie Interamericana fue tan buena, que los empresarios venezolanos Oscar “El Negro” Prieto y Pablo Morales tomaron la idea y más tarde crearon la Serie del Caribe.
En junio de 1948 Jorge Pasquel retiró el equipo de Monterrey que le pertenecía y se lo llevó a la ciudad de México al no haber una exención de impuestos de parte de las autoridades municipales y estatales de la localidad, en una temporada que terminó abruptamente antes de su final, por incosteabilidad, aunque el título fue obtenido por los regios.

De manera personal, Canavati hizo gestiones ante el Gobernador del Estado, o sea el Lic. Arturo B. de la Garza, quien era su amigo, con la intención que se lograra dicha exención, Pasquel recapacitara y regresara el equipo a la sultana del norte. Su petición fue aceptada y los impuestos fueron rebajados a un mínimo considerable. 

Dueño de los Sultanes

Ante esa perspectiva Pasquel lo mandó llamar a la ciudad de México y le propuso que se hiciera cargo del Monterrey, formando una sociedad con él, al 50 por ciento. El directivo del Monterrey le puso como condición principal que le instalaran alumbrado al Parque Cuauhtémoc y que él tuviera la dirección absoluta de la escuadra, Pasquel accedió a ello y de esa forma pudo ingresar al beisbol profesional al cien por ciento.

En los inicios de 1949, ya como presidente de los Sultanes tuvo su primera dificultad con Pasquel, quien era el dueño absoluto de la liga, lo que orilló a poner fin a su sociedad, viéndose obligado a comprarle el 50 por ciento del club, que le pertenecía. De esa forma, Monterrey fue la primera novena que se manejó de forma independiente en la Liga Mexicana, mientras las otras siete restantes siguieron bajo la férula del directivo veracruzano.

Un año más tarde Canavati hizo que el Aguila de Veracruz se independizara parcialmente. Así, para la primera junta de 1951 ya había dos clubes independientes fuera de los dominios del magnate veracruzano. 

Ese mismo año convenció a los directivos de Nuevo Laredo para que se independizaran y lo mismo hizo con el club de Torreón. En esa forma, al iniciar 1952 ya había cuatro clubes independientes, todavía no contaban con mayoría, pero tenían bastante libertad y podían tomar decisiones propias.
Al iniciarse las gestiones para la temporada de 1953 se encontró con las siguientes dificultades:
1.-El Parque Delta había sido vendido antes de la entrega del poder del Lic. Miguel Alemán, al Departamento Central.
2.-Los hermanos Pasquel optaron por retirarse del beisbol y sólo quedaron seis clubes, al retirarse Veracruz que jugaba en la capital y salirse San Luis para jugar en México.

Así iniciaron la temporada de 1953 con tan sólo seis equipos. En julio de ese mismo año, Torreón se retiró de la liga, dejando en una posición difícil a los otros cinco. Poco después se retiró Jalisco, quedando sólo Nuevo Laredo, Aguila, México Rojos y Monterrey. En agosto, el principal directivo de los Diablos Rojos abandonó la liga y para que esta no terminara, pudiendo conservar a los jugadores, Nuevo Laredo, Aguila y Monterrey se hicieron cargo de los Diablos.

Sorteando problemas

La temporada de 1954 estuvo llena de problemas. El Parque Delta había pasado a pertenecer al Seguro Social y éste inmediatamente procedió a tumbarlo para edificar uno nuevo.

Sólo quedaban tres clubes, ya que el Ing. Carlos Rubio del Veracruz, manifestó que no seguiría más, por lo que Canavati tuvo que realizar una labor de titanes, pues había que encontrar quien le entrara a los clubes México Rojo y a otro club de México. Poco después consiguió personas que se hicieran cargo del México Rojo y al otro club le pusieron Azules del México.

Yucatán trató de ingresar a la liga y Canavati logró convencer al Ing. Rubio del Veracruz para que siguiera con su novena. Ya asegurado el Aguila, Canavati regresó a México a una junta presidida por Arnulfo Canales, con la finalidad de resolverle al Yucatán. Este equipo ofreció pagar los pasajes de ida y vuelta a los demás clubes a Mérida, y en esa forma quedó constituida la liga, dos clubes de México, Nuevo Laredo, Aguila, Yucatán y Monterrey.

Tan pronto comenzó la temporada realizó esfuerzos por enderezar y procurar el ingreso de la Liga Mexicana al Beisbol Organizado. A éste respecto, en 1949 ya había acompañado al Dr. Eduardo Quijano Pitman, entonces presidente de la liga a entrevistarse con los señores Chandler y Trautman, entonces Altos Comisionados de las Ligas Mayores y de la National Association.

En 1954 insistió aún más para que la liga pudiera ingresar al Beisbol Organizado.

Canavati fue invitado a la Convención de la National Association que se celebraba en Houston en la última semana de noviembre, en su calidad de solicitante y observador. Ahí tuvo una reunión con el Comité Ejecutivo presidido por el señor Trautman, y luego de exponerle su intención y la solicitud de ingreso, le dieron las gracias y le dijeron que posteriormente resolverían, ya que tendrían que estudiar las condiciones de la liga, sus actividades financieras, etc.


Al Beisbol Organizado
En enero de 1955 fue llamado por el señor Trautman pidiéndole fuera a la ciudad de Columbus, presentándose en aquella ciudad el día 9 de enero, y en sesión del Comité Ejecutivo y ante la presencia de United Press, Associated Press y France Press,  oficialmente se admitió a la Liga Mexicana de verano como miembro de la National Association, invitándolo al banquete anual de la prensa que se celebraba el 15 de enero en Nueva York, donde el Alto Comisionado Ford Frick, confirmaría dicho ingreso. Canavati fue sentado en la mesa de honor en medio de los señores Frick y Joe Dimaggio, quien era el huésped de honor esa noche tan memorable.

El señor Frick le presentó a Walter O´Malley, presidente de los entonces Dodgers de Brooklyn, quien en demostración a la simpatía por haber hecho que la Liga Mexicana ingresara al B. O., le ofreció un arreglo de trabajo, iniciando una nueva etapa en el beisbol de México y fortaleciéndolo como la figura principal para tal efecto. El ingreso oficial de la Liga Mexicana al Beisbol Organizado se dio el 22 de enero de 1955.

Diez años más tarde, Anuar Canavati, el hombre que salvó al beisbol mexicano de la debacle y que consiguiera su unificación con el Beisbol Organizado, falleció el 11 de mayo de 1965, jugando polo en un poblado de Texas.

Por sus aportaciones al beisbol y sus títulos obtenidos con los Sultanes de Monterrey, el afamado directivo ingresó al Salón de la Fama en 1973, junto a otros grandes de los diamantes. Hoy, en plena celebración del 90 aniversario de la Liga Mexicana de Beisbol, justo es reconocer la importante labor del directivo del equipo regiomontano.

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